martes, 17 de noviembre de 2009

El Pais donde vivo

Calles colmadas de haitianos.
Playas colmadas de haitianos.

Todo por dinamizar algunas industrias.

La construccion es manejada por olas de haitianos.

Construyen nuestras casas, los edificios y los hoteles.

Los hoteles son pequenas republicas donde los haitianos son temidos por los locales.

Los ingenios son historia. Ya los haitianos no quieren perder sus vidas atados a un machete y las inclemencias del sol. Las malaspalabras del capataz.

Las esquinas de todos los pueblos dominicanos, estan azotadas por los haitianos que se visten de motoconcho todos los dias. Y no conocen las calles, ni los nombres de los barrios.

Haitianos en la policia, en la guardia, en companias de seguridad privadas.

Los haitianos nos venden las naranjas, los aguacates, los guineos, el periodico.

Hay dominicanos vagos y acomodados!!!

Dominicanos con verguenza de ensuciar sus manos.

Dominicanos que buscan todo facil a traves del juego, la bebida y los favores de otros amigos iguales a ellos.

Oh sangre pagada por mi pais!!!
Ya has perdido tu valor.

Han creados sus barrios, han destruido bosques completos de nuestra verde patria.

Los haitianos violan nuestras hermanas, roban a nuestros trabajadores, matan nuestras familias y hay de aquellos que les juzgue... Pues le tildan de racista.

A mi no. Carajo. Yo no soy racista. Solo, realista.

Y ahora, quien podra defendernos?
José Hernández
Groups & Incentives Manager
Amstar DMC
Dominican Republic
Tel.: 1 (809) 221-6626 ext. 3697
Cel.: 1 (829) 904-2308
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viernes, 13 de noviembre de 2009

Ironía


He tomado en mis manos una pluma... diría cualquier escritor. Yo sin embargo, tengo el teclado de un computador frente a mi. Con el cual quisiera escribirte lo que siento por ti.Y me duele cada vez que presiono una tecla con mis dedos.

He tomado un momento de mi vida, y lo he dedicado para explorar mis sentimientos por ti. Tiempo que podría utilizar para ver y disfrutar lo bello de este mundo, en vez de pensar en los pesares de quererte, amarte y no tenerte.

Mis ojos se han abierto esta mañana
Ayer
o antes de todos los tiempos...
En realidad no recuerdo, solo se que se abrieron
Para buscar el colirio de tus ojos, y mirarse en el espejo de tus pupilas.

Al inicio quise escribir algo alegre, y si embargo no me dejaste.
Entrometiste tu ausencia, y el ruido de tu silencio.

No soporto este día... y quise iniciarlo con alegría.

martes, 3 de noviembre de 2009

Veintisiete de Septiembre Dos Mil Nueve


Segundo viaje.
Mismo dilema, mismas razones, mismo trajín.
Quinta vez que abordo un avión.
Misma sensación de despegue.
Adiós estómago! Saludos a los intestinos allá en la tierra!!
Con los oídos tapados por la presión, el mundo se vuelve mas silencioso de lo que en realidad es.
Trago saliva y el ruido toma posesión de la realidad una vez mas.
30 mil pies de altura, y todo se ve pequeño. Yo sigo apretujado cual sardina enlatada.
30 mil pies de altura y todos los kilómetros por hora que te puedas imaginar.

4 horas me verán pasar por incontables puntos imaginarios en el cielo. Benditas coordenadas que pasan volando junto al tiempo.
4 horas críticas, pues no nací con alas y me encuentro mas alto que muchas aves.

El destino.
Todo se reduce a eso. El destino que me espera, con su tierra firme cual cuna delicada que arrullara mis sueños.

Destino. Equivocado destino. Pues lo importante para mi en este momento no es hacia donde me dirijo, sino hacia donde mi corazón quisiera regresar.

miércoles, 1 de julio de 2009

Desesperado

Te vas

¿Quien te invitó a mi vida?

Atrevida

Porque apareciste?
No recuerdo el día en que lo hiciste,
Solo el beso que me diste,

Ósculo delicado y duradero
Que como cadena de acero
A mi corazón ató
A mi conciencia mató
Y como esclavo me tiene

¡Dime tú! ¿Como te atreves a ofrecerme libertad?
A decirme que te vas
Y que mi vida me entregas

¡Dime tu! ¿Por qué te alejas?
Como caballo en pradera
Luego de haberme tirado a rodar por el suelo

Grito mirando al cielo
¡OH! Dios como pudiste!
¿Por qué a esta mujer hiciste aparecer en mi vida?
¡OH! señor detén su ida ó llévame a mí con ella…

Y te vas...

Te llevas mis suspiros
Mis sentimientos contigo
Mis planes, mis alegrías
Mi alma queda vacía

Tu equipaje has preparado
Y dentro de él te has llevado
Mi vida, mi corazón
Recuerdos por montón
Que tú misma creaste

¡Mira tú como vaciaste!
Mi pecho en ese bulto
Ya nada tengo oculto
Pues todo te lo has llevado
Y hoy me apartas de tu lado
Como a un perro callejero

Me apartas, pero no quiero
Estar lejos de tu lado
Dime si has imaginado
Mi vida sin tenerte…

No dejaré de quererte
Siempre esperando estaré

Sólo me quedaré,
Abrigando la esperanza
De que ese con quien te lanzas
¡A ti te deje también!

sábado, 27 de junio de 2009

HASTIO

Hay muchas cosas en esta vida que muchos de nosotros pasamos por alto, o simplemente aceptamos y damos como bueno y valido, pero de esas muchas cosas voy ha hacer mención de algunas que ya no soporto y que me he sentido en la necesidad de expresarlas.

No soporto las lagrimas en los ojos de una mujer, no importa que mujer sea no soporto ver lagrimas en sus ojos, excepto las que son fingidas y que tienen un propósito malévolo envuelto.

Ya no soporto más a los vecinos que tienen esos radios grandes, de bocinas con cajones o los super equipos de música y que se consideran dueños del vecindario subiendo el volumen de sus radios sin razón valida alguna, sin la necesidad de alguna celebración y mucho menos cuando luego de un día de trabajo uno llega cansado a su casa y el mismo vecino que te dijo buenos días no te deja dormir.

Estoy harto de los doctores, los maestros, los profesores y los transportistas con sus porquerías de asociaciones que solo las usan para hacer huelgas. Todos ellos saben por demás que tienen una cuota muy grande en el desarrollo de nuestro país y que cada huelga que hacen es un salto atrás en este camino tan largo que nos queda por recorrer.

Ya me cansé de los políticos y sus asquerosos partidos, para los cuales no tengo palabras para expresar y describir lo que siento por ellos. Solo con pensar en estos individuos se me llena la cabeza de cosas negativas, las cuales es mejor obviarlas, es mejor decir que son malos.

No soporto ver las niñas y niños vestidos como adultos. Ellas con atuendos de prostitutas en miniatura, mostrando su inocente cuerpo que nada tiene de atractivo que no sea su sonrisa angelical, y sin embargo hay madres que propician estas situaciones. Los niños son niños y nada más, nosotros vivimos nuestra niñez, ahora dejemos que ellos vivan las suyas.

No soporto los contratos de la mayoría de compañías de servicio, con sus diminutas letras, que encierran toda sarta de descargos, exclusiones, zancadillas y contraindicaciones. Ni siquiera el abogado que las redactó las reconocería. Al final de todo eres tú quién quedas con las deudas, los enganches y pagándole a una compañía que en cualquier momento te puede mandar al mismo diablo.

Soy hombre, sin embargo, no soporto a los demás hombres que creen que para demostrar su hombría tienen que enamorar a todas las faldas que les pasan por el lado, y mucho peor son aquellos que andan por el mundo buscando doncellas para desflorarlas y anotarse un punto más en la horrorosa competencia del macho y que luego las echan a la basura. A estos que viven en la eterna batalla de quien engañe más; Pero cuidado con mirar, tocar o hablar de sus esposas, porque se vuelven como locos solo de pensar que ellas les hagan lo mismo. Yo no soy un santo, y todo el que me conoce lo sabe, pero no me gustaría ser la razón de la desgracia de la vida de una mujer.

No soporto los guiones de telenovelas y películas baratas, que te pintan situaciones y personajes que ni siquiera el director de la misma se los cree. Y no estoy hablando de hombres volando, ni de naves espaciales, ni de monstruos o armas fantásticas; hablo de las situaciones que deben ser como son en la vida real y nada más. A la basura echo desde hoy a las telenovelas con su maraña de mentiras, engaños, mujeres “viejas” haciendo de niñitas, hombres mojigatos sin carácter ni personalidad los cuales se enamoran todos juntos y al mismo tiempo de la misma protagonista, rica o pobre, y que esos mismos hombres son asediados de un tercio de las mujeres que les hacen la vida de cuadros a ellos y a la protagonista. No puedo dejar de mencionar a las madres cuyos hijos son de su peor enemigo y encima de eso uno de sus hijos se ve a escondidas con su propia hermana que no conoce solo porque su madre le salió corriendo a la realidad y lo entregó a una familia que era pobre y que luego se volvieron ricos y que…ya me confundí, por eso no las soporto. ¡Ah! Y peor aún cuando llega el momento de saber quien es quien te meten un comercial o simplemente la dejan para el día próximo y no quiera Dios que sea un viernes.

No soporto el Cuerpo de Paz de la ONU, solo son un puñado de militares con armas hasta en los calzones que llegan a un pueblo cualquiera que está reclamando sus derechos y los someten a todos a pura fuerza.

Hay algo que no diré si lo soporto o no, solo lo mencionaré para saber cual es la razón de que una persona se reúna con sus amigos que tienen tiempo sin verse, para tomarse unos tragos juntos y hablar de sus vidas, sin embargo – y aquí es que meten la pata -, agarran y encienden un radio a todo volumen que a todos deja sordos y solo se miran los unos a los otros entre tragos sin decir una palabra, que aunque intentaran hablar no se escucharían.

Estoy cansado de las inauguraciones que hacen los gobiernos en las diferentes ciudades, municipios y parajes de nuestro país. La mayoría son obras a medio terminar, instalaciones vacías o simplemente tierras baldías donde un día cualquiera llega una tropa de periodistas y reporteros detrás de un chorro de funcionarios que no funcionan y sus seguidores pagados con los impuestos que le sacan de las costillas a este pueblo; los cuales solo llegan a tomarse fotos con picos y palas o cortando y repartiendo un listón, el cual para mal de males tiene los colores de nuestra gloriosa bandera, como si se estuvieran repartiendo la patria. Al final del día todo llega a su fin para la mayoría de esas inauguraciones.

Bueno, ya creo que es suficiente por ahora pero no es el final. Ya he hablado mucho de las cosas que no soporto. No le pido a usted, apreciado lector, que comparta mis pensamientos, solo le quiero pedir que reciba mis más sinceros agradecimientos por su valioso tiempo prestado hasta el punto de no soportarme.
Un abrazo.

sábado, 20 de junio de 2009

Hay días...

Hay días en los cuales solo quiero perder la memoria
y borrarla de mi vida.
Y me arrepiento de haberla conocido,
y deseo conocerla mas.
Y me duele estar cerca de ella
y no soporto alejarme mas

Estar con ella es morir
estar sin ella no es vivir
Y me arrepiento de haberla visto
y me duele no volverla a ver

Hay días tan crueles... Hay días tan crueles...
Solo quisiera arrancar mis pieles
Y dejar que mi sangre corra
Hasta llegar a sus pies
Cual riachuelo anegado
A rogar por su amor
Y tal vez escuchar un suspiro
O tal vez escuchar su voz
Y así morir en un sueño, cual mágico mundo de Oz.

Hay días que siento tanto dolor
Y tantas ganas de morir
Tantos deseos de no vivir
Sin tenerla a mi lado
Vivo sin aire, ahogado
Al no tener a mi lado
Su dulce compañía
Su risa, su caminar
Sus bellos ojos, su mirar

Hoy quiero ser huella de sus pasos
Sombra de su figura
Y así saciar la amargura
De no estar en sus brazos

Hoy deseo ser lluvia que la despierta en la mañana
Y con mis gotas susurrarle al oído
Cuanto mi ser le ama

Hoy quisiera ser la cama
En la cual arrulla su sueño
Y robar un poco de su calor
Pues no puedo ser su dueño

domingo, 14 de junio de 2009

EX NOVIOS

8:15 de la mañana, un día cualquiera. Ella estaba parada en la esquina, como todos los días, esperaba el autobús que le ayudaría a transitar el trayecto finito y le llevaría al trabajo.

Luego de transitar una pocas cuadras, hice una parada más, recogí un pasajero mas. Pudo haber sido cualquier persona, un niño, una mujer, pero era un hombre. Un hombre cualquiera, un hombre común y corriente para todos los pasajeros del autobús. Excepto para ella.

Fue como si se hubiesen estado esperando el uno al otro. Era un encuentro que había de producirse tarde o temprano, y ellos lo sabían, pues hace dos años se conocieron en este mismo autobús.

Los pasos de él eran cortos al principio, buscando una salida, otro camino, pero su conciencia le llevó junto a ella. Deseando pagar alguna deuda, alguna condena.

- ¡Buenos días! ¿Está ocupado?

- No

- ¿Puedo?

- Por su puesto.

Él se sentó y permaneció en silencio junto a ella. Un silencio obligado, como si la corbata le molestara, como si esa misma corbata se encogiese a cada giro de las ruedas del autobús. Le ahorcaba. Miraba el reloj y miraba a su alrededor, como si los segundos se hubiesen esfumado para hacer eterno ese momento. El sudor corría por su cara y su cuello. Todas las palabras hervían en su cabeza mientras se preparaban para dirigirse a su garganta, y le provocaban una respiración pesada al no dejar pasar el suficiente oxigeno para que sus neuronas funcionaran, y le hacían sentir mas calor de lo normal. Un calor que le quemaba las entrañas, un calor que le hacía sentir todas las penas que ella una vez sintió por culpa de él, al haberla dejado.

Ella, por su parte, ahora es fuerte, es bella, se sobrepuso de sus pesares. Volvió a retomar el apetito luego de varias semanas de que él la dejara; se había curado de ese mal de amor al que sin razón alguna él, una vez la condenó. Sin una explicación, sin un adiós, sin un porqué. Solo porque sí y nada mas. Todo ha quedado en el pasado, para ella ya no hay sufrimiento ni rencor, sino, solo una vida por delante, como la carretera a este autobús que conduzco.

Los minutos pasan, sin embargo, para él el momento es eterno. Su cuello no soporta un movimiento mas, sus ojos parpadean, queriendo tener alas para volar y no tener que mirarla a los ojos, a esos ojos que una vez lloraron hasta enrojecer por su culpa. El sudor de sus manos le ha obligado a sacar el pañuelo que otra le había regalado.

Ya se decide. Algo le dirá. Se acerca la mano con el pañuelo a la boca. Tóse.

- ¿Dime como has estado? Él pregunta.

- ¡Chofer parada! Ella exclama. – Permiso caballero, aquí me quedo.

Y se fue, y lo dejó allí. Atragantado de palabras, de excusas, de preguntas sin sentido, pues a ella, ya no le interesaban.